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¿Por qué curan las piedras?
No sólo son curativas, previenen dolencias y más...

Extraído del “Gran Diccionario de las Piedras Curativas” de Luis Garrido.

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En relatos históricos-literarios se cuenta que entre los atlantes se usaban los minerales en técnicas de curación sofisticadas y poderosas.

Transmisores universales:

  Las piedras, las plantas, los colores, el agua, los sonidos y algunas otras cosas naturales son objetos que comparten su existencia con la nuestra. Todos estamos inmersos en el transcurrir armónico del tiempo. Entender esto es estar más cerca del equilibrio colectivo y la salud individual.

  Los cristales han sido utilizados como transmisores de energías universales poderosas desde muchísimo tiempo atrás. En el presente se utilizan en avanzadas tecnologías de informática y comunicaciones, también en modalidades curativas innovadoras y para ayudar a perfeccionar el conocimiento espiritual.

  El principio fundamental de la sanación es aceptar la agresión que nos aqueja, sea física o psíquica, y pedirle a nuestro organismo que se defienda. Es una forma de ayudar a la medicina alternativa convencional, pero también se puede acudir a otras alternativas.

“Minerales y plantas se han utilizado siempre para la sanación”

  En relatos histórico-literarios se cuenta que entre los atlantes se usaban los minerales, en técnicas de curación sofisticadas y poderosas. Los antiguos pueblos incas, mayas y egipcios tenían también grandes conocimientos sobre la emisión de vibraciones de los cristales y, en combinación con el poder energético de las formas piramidales, pudieron programar energías masivas en sus diferentes proyectos y edificaciones.

 Minerales y plantas han sido utilizados siempre para la sanación. En la actualidad la mayor parte de fármacos los incluyen en sus fórmulas. 

La fe mueve montañas:

  La premisa básica para pedir ayuda a una piedra es ejercer la respiración consciente y la meditación profunda cuando solicitemos de ella algo concreto. El simple hecho de adquirirla y llevarla con nosotros, o colocarla e algún lugar adecuado, requiere una profesión de fe en sus propiedades. Ciertas impresiones energéticas o psíquicas y ciertas carencias o imperfecciones físicas pueden ser transmitidas de generación en generación, ese es el origen de algunas enfermedades hereditarias.

  Nuestro intelecto puede aprender acerca de las enfermedades legadas y, después de aceptarlas, liberar ese patrón, con lo cual podemos ayudar a sanarnos a nosotros mismos de la herencia genética. Envejecimiento es deterioro; esto es lógico, pero cumplir años no quiere decir deteriorarse; puede incluso significar regenerarse y sanar de algunas enfermedades de juventud.  

“Cuando utilizamos un cristal como instrumento de transformación, absorbemos y armonizamos diferentes formas del uso del pensamiento.”

  El color, la composición química, la ordenación molecular y las vibraciones, son algunas de las características que tienen todas las subdivisiones de la materia. El cuerpo humano está compuesto por diversas sustancias, entre ellas el silicón dióxido, que casualmente es la misma de los cristales de cuarzo. Nuestra correspondencia con el cristal es notoria. Pero nuestro organismo humano está supeditado a que lo alteren las influencias educativas o ambientales que reciba.

  El cristal de cuarzo no está sujeto a esos altibajos. Cuando lo utilizamos como instrumento de trasformación, nos ayuda a absorber y armonizar diferentes aromas del uso del pensamiento, la contemplación de una paisaje, la música, el color, el aroma y el tacto y las vibraciones energéticas de las piedras. Porque sanar es sentir que se forma parte del universo y, a partir de ahí, percibir que no hay separación, distancia, ni tiempo entre las cosas.

De la materia venimos y hacia ella vamos:

  El color, la composición química, la ordenación molecular y las vibraciones, son algunas de las características que tienen todas las subdivisiones de la materia. El cuerpo humano está compuesto por diversas sustancias, entre ellas el silicón dióxido, que casualmente es la misma de los cristales de cuarzo. Nuestra correspondencia con el cristal es notoria. Pero nuestro organismo humano está supeditado a que lo alteren las influencias educativas o ambientales que reciba.

  El cristal de cuarzo no está sujeto a esos altibajos. Cuando lo utilizamos como instrumento de trasformación, nos ayuda a absorber y armonizar diferentes aromas del uso del pensamiento, la contemplación de una paisaje, la música, el color, el aroma y el tacto y las vibraciones energéticas de las piedras. Porque sanar es sentir que se forma parte del universo y, a partir de ahí, percibir que no hay separación, distancia, ni tiempo entre las cosas.

Pertenecemos a algo más:

  Eso significa que somos un engranaje de la rueda de la existencia y que tenemos una función que desempeñar, que somos valiosos para la vida aunque los resultados hasta ahora parezcan insignificantes.

  Los cristales han empleado mucho tiempo en su formación tan exacta y acabada. Solo con mirarlos y tocarlos nos inducen a despertar nuestros dones naturales y a ponerlos en acción.

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